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Reseña del evento de octubre “El sufrimiento en las mujeres: discusiones sobre la soledad, la tristeza y el pasaje al acto”

Martes 6 de noviembre de 2018, por Ana Beatriz Peralta Córdoba


El jueves 25 de octubre Debates sobre feminismos abrió una vez más el espacio para conversar sobre temas relevantes en las vivencias de las mujeres y en el feminismo. La mesa “El sufrimiento en las mujeres: discusiones sobre la soledad, la tristeza y el pasaje al acto”, trajo a las conferencistas muchas inquietudes sobre cómo abordar sus reflexiones, en tanto es uno de los temas que más alcanza y atraviesa a todas las mujeres. A pesar de esto, cada intervención fue clave para abrir la discusión en el sentido de las experiencias vividas y sufridas de las mujeres, y de cómo esta vivencia sufrida también está impuesta desde la socialización del “ser mujer”. Para este diálogo, moderado por Vanessa Smith Castro, se contó con la participación de Ana Beatriz Peralta Córdoba, Mónica Vul Galperín y Roxana Hidalgo Xirinach.

Peralta hizo énfasis en la comprensión estructural y social del sufrimiento en las mujeres, en el sentido de enmarcarlo siempre como una emoción que se alimenta y se produce a partir de las interacciones con las demás personas, sin dejar de lado una comprensión individual y subjetiva del mismo. Reflexionó sobre la contradicción generada a partir de la socialización sobre el sufrimiento y la forma de sufrir impuesta a las mujeres desde la religión y la institucionalidad.

Las mujeres sufren, pero sufren en soledad en tanto las exigencias sociales les delimitan la forma en la que pueden sufrir: siempre que no afecte su rol de mujer ideal, que es ser sostén de su familia, su pareja, sus amigas… Si llega a afectar, la culpabilización recae sobre ella, por improductiva e ineficaz. El cuido y la asistencia, han sido históricamente delegados a las mujeres, y en ese sentido, se espera de ellas un sufrimiento en solitario, pero un sostén colectivo para todas y todos las demás.

La reflexión que compartió Vul puso sobre la mesa el sufrimiento de mujeres migrantes, mujeres sufrientes en las fronteras. Las llama “mujeres de las guerras y las miserias”, miles de mujeres en resistencia y desafiantes de esas fronteras cuyos cuerpos pueden percibirse habitados por muertos. En este contexto, los cuerpos de las mujeres son tomados como armas de guerra, violados y agredidos, al mismo tiempo que ellas sufren el duelo de sus hijos, hijas y otros vínculos.

Sobre su experiencia en el trabajo con estas mujeres migrantes y sufrientes, ella se pregunta el papel del psicoanálisis en cuanto a la reflexión de este sufrimiento, reconociendo que hay una saber singular en cada historia, en cada mujer. Rehusó al uso de binarismos, explicaciones objetivacionales, protocolos… para explicar y etiquetar las violencias y sus efectos, que más bien, banalizan el problema y ocultan responsabilidades producidas por el neoliberalismo. Se cuestiona, ¿a quién se deja morir?, pensando en esas mujeres que apelan a la libertad, cuya sublevación en medio de la guerra y su migración forzada, es siempre política.

Hidalgo elaboró una reflexión que partió de su experiencia investigativa sobre mujeres penalizadas por cometer infanticidio. Lo trae a discusión como cuestionamiento al rol impuesto, y por lo tanto, esperado, de estas madres cuyo sufrimiento es invisibilizado justo por esperar el cumplimiento de ese rol. Es un sufrimiento que se expresa en el pasaje al acto del infanticidio, pero cuya raíz se descubre en lo más íntimo de sus historias desde niñas.

La estigmatización de estas mujeres surge también de la percepción del cuerpo femenino (y de todo lo femenino, en general) como “lo abyecto”, aquello que cada quien debe expulsar de sí. Lo femenino erotiza, pero también invade el yo. En este sentido, la reducción de su feminidad a la maternidad les lleva a cometer una muerte que las hace salir de sus cotidianidades. El estigma crece en tanto no cumplieron con el rol ideal requerido, ni cumplieron con el sacrificio impuesto.

La discusión sobre el sufrimiento en las mujeres generó un ambiente tenso e inquietante, ya que como tema que atraviesa las vivencias y los cuerpos, la identificación de las personas asistentes se sentía y también fue expresada. La mesa coincidió en reconocer esa imposición social de la abnegación de la mujer en tanto mujer sufrida y sacrificada. Las experiencias y ejemplos que cada una compartió fueron claves para comprender cómo el sufrimiento de las mujeres, que toca muchas sensibilidades, es contemporáneo, diario y definitivamente necesario de poner en discusión desde todas las aristas posibles que contribuyan a evitar que se invisibilice y se normalice.

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2018: investigación feminista para una sociedad inclusiva, diversa y justa