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Cómo usar lenguaje inclusivo de género y diversidad (LiGD): recomendaciones básicas

Viernes 9 de agosto de 2019, por Eida Martínez Rocha


No tenemos recomendaciones que podamos ofrecer como recetas y tampoco formas únicas de uso del lenguaje inclusivo para determinados contextos. El lenguaje, como la vida, es un sistema abierto de posibilidades y las maneras de articular los códigos lingüísticos a partir de nuestro alfabeto son casi infinitas. Hacer un uso inclusivo de ellos hace parte de esta potencialidad.

No obstante, anotamos aspectos generales, a modo de recomendaciones, que podemos compartir y discutir para ayudarnos en la tarea de ser inclusivos en el uso del lenguaje. La primera de ellas es útil tanto para el lenguaje oral como para el escrito y, las tres últimas recomendaciones, están directamente relacionadas con la escritura, espacio idóneo para revisar y aprender.

1. Tener conciencia del lenguaje sexista como expresión del sexismo en la Universidad.

Este lenguaje sexista que utilizamos en nuestra universidad, constituye un modo de hablar y escribir que, muchas veces, se nos filtra sin darnos cuenta, por la fuerza de la costumbre. Es un lugar común que ha sido normalizado en nuestro ambiente pero que, si lo analizamos, vemos que invisibiliza, denigra y minimiza a las mujeres y a otras personas que no encajan «en el modelo hegemónico», en el marco de lo considerado «normal o válido», como son las personas trans. Con lo anterior contribuimos a perpetuar y a reproducir la cultura patriarcal y los valores machistas que, sabemos, se corresponden con un orden social injusto dentro de la Universidad.

2. Revisar las referencias a personas, sus representaciones, sus calidades... dentro del texto.

Estas personas pueden ser destinatarias, emisoras u objetos de referencia en el marco del texto, tanto si es una carta oficial (un oficio) como si se trata de un texto académico. Es sobre estas referencias que haremos la revisión e inclusión de género. Un colectivo de niñas escolares no debe representarse en un texto como «los escolares» o «los niños de la Escuela....» y tampoco su maestra puede ser representada por «el maestro de segundo grado», ésto sólo para citar ejemplos simples.

3. Asegurar que el LiGD sea sostenido a lo largo del texto.

Suele suceder que en un oficio o carta usemos lenguaje inclusivo de género en el saludo y no en el cuerpo del texto. En artículos científicos hemos encontrado, con frecuencia, un buen inicio de lenguaje inclusivo de género a lo largo de la introducción y los primeros párrafos, pero luego se diluye o pierde en el proceso de escritura o es retomado intermitentemente. Esto, dependiendo de la temática, suele provocar confusión, reflejar falta de consistencia en las personas autoras y restar calidad al texto.

4. Utilizar herramientas del idioma para enriquecer el LiGD en el texto.

Nuestro conocimiento y capacidad de usar sinonimias, analogías, paráfrasis, metáforas, alegorías, etc, nos permitirá crear textos con lenguaje inclusivo de género que estén libres de cacofonías, redundancias, escrituras circulares, dequeísmos y otros vicios del idioma que afectarían a cualquier texto. Y, particularmente en el uso del lenguaje inclusivo de género y diversidad, estos recursos son de muchísima utilidad. Valga decir que con mucha frecuencia y muy buena voluntad escribimos con un lenguaje inclusivo pobre en el uso de recursos del idioma, y agobiamos el texto con estrategias de duplicación del género y cacofonías -para citar los problemas más comunes- , lo que, muchas veces, hace perder el interés en su lectura o apunta a señalar el LiGD como el responsable de dichos vicios, siendo que ésto se debe a nuestro poco conocimiento del lenguaje o cierta rigidez al escribir.

Estas orientaciones, quizá muy generales, son un marco de referencia que nos permitirá avanzar en el propósito de usar el LiGD en nuestros textos. La Universidad es un lugar privilegiado de transmisión de conocimiento y el uso apropiado del LiGD puede contribuir a que ese conocimiento de la realidad sea integral y respetuoso hacia todas las personas que formamos la comunidad.

2019: Año de las universidades públicas por la igualdad de género, la no violencia y una sociedad más justa