El 2011 nos mostró el resultado del capitalismo salvaje en la globalización: desastre general, no solo económico sino también moral. Ahora conocemos lo que no nos gusta, pero a veces la protesta se queda sin propuesta y las mujeres sabemos muy bien que las quejas sin planteamientos alternativos difícilmente dirigen el cambio. Entre las luces del 2011 surge la inspiración de Camila Vallejo, dirigente estudiantil, quien desde Chile nos mostró cómo una joven con claridad puede organizar la protesta social y unir con preguntas como: Por qué (en Chile) la educación superior es solo accesible a quien tiene recursos económicos?








